14 de Septiembre Día del Cartero

El Correo Oficial de la República Argentina, conocido también como Correo Argentino —por su denominación anterior cuando era controlado por una empresa privada— es la empresa estatal que se encarga del servicio postal en la Argentina.
Historia del Correo en Argentina

14 de Septiembre Día del Cartero
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El Correo en el Virreinato del Río de la Plata

La historia del Correo en Argentina se remonta al 14 de mayo de 1514 con la creación del Correo Mayor de Indias con sede en la ciudad de Lima.
Bajo el reinado del Rey Juan Carlos III se decidió indemnizar al Correo Mayor, Don Fernando de Carvajal y Vargas, conde de Castillejo y el servicio postal pasó a formar parte de la Corona española.
Debido a la creciente actividad comercial se necesitaba instalar un servicio postal en Buenos Aires. Domingo Basalvibaso gestionó el permiso necesario para instalar el servicio en la región a cargo de un Teniente del Correo Mayor, designado por el Titular en Lima.
A partir del 1 de julio de 1769 empezó a operar oficialmente el servicio que con el tiempo se extendió hasta extender las carreras de postas uniendo Buenos Aires con Potosí y tiempo más adelante con Santiago de Chile.[1]
El primer cartero
Bruno Ramírez fue el primer cartero designado del correo, este oficio no existía y recién se estaba implementando el servicio en el Virreinato del Río de la Plata. Ramírez tomo posesión de su cargo el día 14 de septiembre de 1771, fecha en que se celebra en Argentina el "Día del Cartero".
Evolución del Servicio de Correo Postal en Argentina
Desempeñó un papel importante durante la Revolución de Mayo ya que mediante este servicio se repartieron partes y ordenes de la Primera Junta. El señor Melchor de Albín fue el primer Administrador del servicio designado por la Primera Junta de Gobierno en junio de 1810.
En el año 1826, durante la presidencia de Bernardino Rivadavia el servicio fue nacionalizado mediante una ley aprobada por el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, denominandose a partir de esa fecha Dirección General de Correos, Postas y Caminos, organismo que quedó a cargo del señor Juan Manuel de Luca, quien estuvo en ese cargo durante 32 años, sucediendolo Gervasio Antonio de Posadas, quién instaló los primeros buzones de la Ciudad de Buenos Aires, redactó el Reglamento del Servicio de carteros y fijo un nuevo valor, más económico, de las tasas postales.
En 1874 es elegido como sucesor de Posadas Eduardo Olivera quien continuo el trabajo de Posadas, elaboro el nuevo reglamento de Telegrafos y proyecto la Ley Nro. 816 de renovacion de los servicios postales.
Durante administraciones posteriores se implementaron los servicios de encomiendas, giros postales, valores declarados y carta certificada.
Entre 1853 y 1856 el Correo dependio del Ministerio de Hacienda, luego dependio del Ministerio del Interior y el 13 de junio de 1944 el Poder Ejecutivo dispuso la autonomia del Correo pasandose a denominar Direccion General de Correos y Telecomunicaciones.
El 26 de enero de 1949 el Gobierno pasa el mando del Correo a la recien creada Secretaria de Correos y Telecomunicaciones de la Nacion, pasando a ser Ministerio y finalmente una Secretaria de Estado -Secretaria de Estado de Comunicaciones-
Empresa Nacional de Correos y Telégrafos
La Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) fue una empresa pública argentina creada en 1972 que prestaba servicio postal, telegráfico y monetario que sucede en su rol por la Secretaría de Estado de Comunicaciones.
Durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) se permitió la actividad de empresas privadas en el servicio de correos y encomiendas en el marco de un proceso de apertura económica, si bien la prestación del Servicio Postal Universal continuó estando exclusivamente en manos de la empresa estatal. En 1992, durante el gobierno de Carlos Menem, fue convertida en la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos S.A. (ENCOTESA), constituyéndose en Sociedad Anónima como paso previo a una privatización.
Historia Actual
En 1997 ENCOTEL fue finalmente privatizada mediante el Decreto Nro. 265/97[2] , al liquidarse ENCOTESA y darse la prestación de los servicios en concesión a la empresa Correo Argentino S.A., propiedad del Grupo Macri. De esta forma la Argentina fue convirtió en uno de los primeros países del mundo en privatizar el servicio postal, que adoptó ahora el nombre comercial de Correo Argentino.
Luego de años de incumplimientos del contrato de concesión por parte del concesionario e incumplimientos en el pago del cánon acordado con el Estado, la concesión fue revocada-mediante el Decreto Nro. 1075/2003[3] y la empresa volvió a la órbita estatal a finales de 2003 como Correo Oficial de la República Argentina S.A. (CORASA), manteniendo la denominación comercial de Correo Argentino. Si bien en la práctica está sujeta a privatización, el llamado a licitación ya ha sido prorrogado varias veces y el gobierno está satisfecho con la operación de la empresa reestatizada.

El Palacio de Correos
Artículo principal: Palacio de Correos (Buenos Aires)
Comenzó a construirse en 1889, finalizandose el 28 de septiembre de 1928 por atrasos producidos por la Crisis Financiera de fin de siglo y la Primera Guerra Mundial.
Es un símbolo de las comunicaciones postales y monumento arquitectónico de la ciudad de Buenos Aires. Fue proyectado por el arquitecto Norbert Maillart desde Francia sin necesidad de viajar a la Argentina.

CORREO EN AMÉRICA

Narrar la historia del correo en América, es relatar los acontecimientos que se fueron sucediendo en la conquista y colonización de nuestro continente. Como en la actualidad, en aquel tiempo los españoles necesitaban estar comunicados, contar lo que estaban conociendo, informar a sus reyes de lo que estaban conquistando y recibir órdenes y noticias de sus compatriotas.
Fueron necesarios sólo 22 años desde el descubrimiento de América por Colón, para establecer el primer Correo Mayor de Indias con sede en Lima, el 14 de mayo de 1514. Este debía disponer de la recepción y entrega de la correspondencia de las colonias. Pasó un poco más de dos siglos y España, bajo el reinado del Rey Juan Carlos III, decidió indemnizar al Correo Mayor, Don Fernando de Carvajal y Vargas conde de Castillejo, y el servicio postal pasó a formar parte de la colonia española.
La historia siguió su curso, el Río de la Plata demostraba que en su nombre no había una metáfora. La actividad comercial crecía sin parar y esto exigía la instalación de un servicio postal en Buenos Aires. Fue así como Domingo Basavilbaso (1709-1775) logró la autorización para establecer en Buenos Aires correos fijos a cargo de un teniente del Correo Mayor, designado por el titular de Lima. El servicio comenzó a prestarse el 1º de julio de 1769. Con el tiempo, Basavilbaso fue mejorándolo hasta llegar a extender las carreras de postas uniendo Buenos Aires con Potosí y luego con Santiago de Chile. De esta forma, el correo posibilitó que los hombres y mujeres que habitaban las colonias estuvieran comunicados.
La historia se encargó de elegir al primer cartero: Bruno Ramírez fue su nombre. Designado en Buenos Aires el 14 de septiembre del año 1771, es considerado el antecesor de los actuales carteros. Hasta mediados del siglo XVIII, la figura del cartero no existía y el servicio de correos en el Río de la Plata, recién comenzaba a organizarse. Sin embargo, en España ya se utilizaba personal para la distribución de la correspondencia desde la promulgación de las ordenanzas del año 1762. Y cuando Domingo Basavilbaso asumió la administración principal del correo, creyó necesario "para el mejor servicio del rey" establecer el cargo de cartero a fin de que no se atrasara la entrega de la correspondencia a sus destinatarios. Muchos años después, la fecha de nombramiento de Ramirez quedó instituida como el Día del Cartero. Es justo recordar que por la historia de una profesión tan noble pasó Domingo French, quien tuvo una participación destacada en nuestra Revolución de Mayo.
¿Cómo nació el correo en la Argentina?
En nuestro país, el correo fue organizándose casi a la par del resto de las instituciones. Durante el período revolucionario de mayo de 1810, el correo desempeñó un papel imprescindible para el nacimiento de la patria, llevando partes y órdenes de la Primera Junta, difundiendo bandos patrióticos con las ideas de mayo. El primer administrador de correos nombrado por la Primera Junta de Mayo fue Don Melchor de Albín en junio de 1810.
En 1826 el presidente de la República, Bernardino Rivadavia, envió al Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata el proyecto de nacionalización de correos. La consecuencia de esta histórica decisión, que significó la emancipación de nuestras comunicaciones, se vio el 1° de julio de ese año cuando Rivadavia creó en Buenos Aires la Dirección General de Correos, Postas y Caminos y nombró como director a Juan Manuel de Luca, quien desempeñó esta función por espacio de 32 años. Su sucesor, el progresista Gervasio Antonio de Posadas, fue quien colocó los primeros buzones en Buenos Aires, reglamentó el servicio de carteros y redujo las tasas postales, entre otras cosas.
Ya en el año 1874 fue nombrado director general Eduardo Olivera, quien ejerció el cargo hasta 1880 y perfeccionó lo hecho por Posadas. Aumentó el número de buzones y carteros, impulsó una ley y un reglamento nuevo, y el 7 de abril de 1876 fusionó la Dirección de Correos con la de Telégrafos. Es importante destacar que bajo la gestión de Olivera se sancionó la Ley de Correos Nº 816 que modernizó los servicios postales.
Suceden a Olivera otros administradores progresistas como Miguel Cané, Olegario Ojeda y Ramón J. Cárcano. Este último implantó los servicios de encomienda, giros postales, valores declarados y carta certificada. Cárcano, de esta manera, perfiló las herramientas que le darían impulso al servicio postal en nuestro país.
No es casual que el Palacio de Correos, símbolo de las comunicaciones nacionales y pieza arquitectónica relevante de la ciudad de Buenos Aires, lleve su nombre. El Palacio de Correos, conocido por todos como el Correo Central, comenzó a construirse en 1889 (un año después de haberse presentado el proyecto), pero se inauguró recién el 28 de septiembre de 1928. La crisis financiera de fin de siglo y la Primera Guerra Mundial fueron las responsables de este atraso. El arquitecto a cargo del diseño fue Norbert Maillart, quien además diseñó los edificios de Tribunales y el Colegio Nacional Buenos Aires. Lo curioso es que Maillart proyectó los planos del Correo desde Francia sin trasladarse a nuestro país. La construcción demandó en total 41 años, en los que se cimentaron 2.882 pilotes de hormigón armado de 10 metros de profundidad cada uno, en terrenos ganados al Río de La Plata. El proyecto original fue modificado varias veces por la escasez de presupuesto ya que la fachada principal se había proyectado originariamente sobre la avenida Alem y pensaba coronarse con grandes grupos escultóricos del francés Auguste Bartholdi, ya consagrado por la realización de la estatua de la Libertad de Nueva York.
En forma simultánea, y mientras el correo esperaba la inauguración de su sede central, otros cambios a nivel administrativo se iban sucediendo. Entre los años 1853 y 1856, el correo dependió del Ministerio de Hacienda, esto era lógico si se tiene en cuenta la importancia económica para el desarrollo del país. A partir de este ultimo año y hasta 1944, dependió del Ministerio del Interior; el 13 de junio de 1944 el Poder Ejecutivo dispuso la autarquía del correo. Desde el 1° de julio de ese mismo año se denominó Dirección General de Correos y Telecomunicaciones.
Siguiendo con esta cronología de fechas, es válido destacar que el 26 de enero de 1949 se creó la Secretaría de Correos y Telecomunicaciones de la Nación, elevada a rango de ministerio el 14 de mayo de ese año hasta que en 1958 pasó a ser la Secretaría de Estado de Comunicaciones. La Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) fue creada el 23 de mayo de 1972, comenzando a funcionar como empresa del Estado el 1º de enero de 1974. Con esa denominación brindó todos los servicios públicos internos e internacionales, la prestación de servicios monetarios y la realización de aquellas actividades complementarias, subsidiarias y accesorias de la actividad postal.
El 29 de diciembre de 1992, a través del decreto Nº 2793 se creó ENCOTESA, Empresa Nacional de Correos y Telégrafos S.A. (Correo Argentino). Llevó este nombre hasta la privatización realizada el 1° de septiembre de 1997, a través de un proceso de concesión de los servicios por un período inicialmente estipulado en 30 años. La empresa Correo Argentino S.A. se hizo cargo de la administración del Correo Oficial tras el Decreto del Poder Ejecutivo Nº 262/97. Pero el 19 de noviembre de 2003, el Poder Ejecutivo emitió un nuevo decreto, el N° 1075/2003 por el cual se rescindió el contrato de concesión a la empresa y se formó una Unidad Administrativa a cargo de la conducción del Servicio Oficial de Correos, con el objeto de conducir y reorganizar a la empresa durante 180 días. Cumplido el plazo, por medio del Decreto N° 721/2004 se conformó la sociedad Correo Oficial de la República Argentina S.A. (CORASA), cuyas acciones son propiedad del Estado Nacional.


FUENTE: wikimedia.gov.es y  www.correoargentino.com.ar

 

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